nos presentamos...

Existe en los alrededores de Jerusalem un lugar llamado Betesda, en el que se encuentra una fuente con una historia muy particular. Se cuenta en el Evangelio según San Juan (Jn 5,1-18) que las aguas de esta fuente tenían el milagroso poder de dar la salud a los enfermos. Sin embargo, sólo podía acceder a la sanación aquél que consiguiera entrar primero a las aguas cuando éstas fueran movidas por el paso del Ángel del Señor. Jesús, el Maestro, se encontró al pasar por allí con un paralítico que hacía 38 años que esperaba inútilmente. Jesús le preguntó: "¿quieres curarte?"
El enfermo le explicó: "no tengo quién me acerque a las aguas cuando estas se mueven, y por eso siempre otro llega antes que yo". Jesús entonces le dijo: "levántate, toma tu camilla y camina". Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Para quienes conformamos La Fuente este relato resultó inspirador. Aún cuando como agrupación nos asumimos desde diferentes posturas ideológicas y religiosas, y nos enriquecemos en la pluralidad de creencias, este pasaje del Evangelio nos permite reflexionar: en nuestra sociedad, no todos tienen acceso a ‘las aguas sanadoras’, sean estas mejores condiciones de vida, educación, posibilidades de empleo, etc., y a pesar de estar tan cerca, como la fuente de la historia bíblica, muy pocos parecen poder alcanzarlas. En particular, todos los años vemos a cientos de nuestros adolescentes que, como el desgraciado enfermo de Betesda, no tienen a nadie que ‘los cargue hasta la fuente’, y entonces otros en mejores condiciones (físicas, intelectuales, emocionales, sociales, económicas, etc.) son los primeros en llegar y quedarse con lo prometido… Nuestra intención es ayudar a que aquellos adolescentes lleguen también a esta ‘fuente’, no ya cargándolos, sino, como en el mismo relato, convocándolos a hacerse ellos mismos protagonistas del cambio.

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