La casita de La Fuente

Ahí vamos, despacito, sin prisa y sin pausa.
Hoy estamos arreglando nuestro propio lugar. Allí imaginamos reuniones provechosas y alegres, visionamos un pequeña huerta comunitaria, y chicos jugando, y ferias y...
Quién sabe cuántas cosas más podrán habitar el corazón de esta fuente.
Hace falta pintura y pinceles para las aberturas, utensilios de cocina, mantas y almohadones para la sala, herramientas para la huerta, y amigos que quieran compartir.
Los esperamos.

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