"Mi vocación es enseñar a las personas las profundidades místicas de la amistad"

Esta frase pertenece a Egide Van Broekhoven, un sacerdote jesuita que falleció a la edad de 34 años, en 1967. Fue un cura obrero que había decidido vivir su misión como un pobre más entre los pobres, haciendo del trabajo en la fábrica su lugar desde donde colaborar en la construcción de un mundo más justo y humano.
Hace ya muchos años una amiga me prestó su libro "Diario de la amistad", en el que el joven cura va contando la experiencia mística y al mismo tiempo tan humana de transitar el camino Real, el camino del Amor.
Hoy no sé si es necesario, o posible encontrar a Dios en el otro, creo que es imprescindible ENCONTRAR AL OTRO. Encontrarnos y celebrar la fiesta de la amistad es lo único que nos puede salvar, como personas, como pueblos, como HUMANIDAD.


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