abriendo caminos

El año empieza a despuntar. Enero se hace largo y agobiante. Las vacaciones no son para todos y hasta las mismas vacaciones muchas veces agotan.
Febrero tiene otra onda, como dicen los chicos, algo empieza a vibrar, a querer moverse, a querer salir del letargo. Ya se anuncia Marzo: los inicios, el otoño, y el Carnaval que le abre paso a la Cuaresma; ahí no más está la Pascua.
¿Voy muy rápido? No crean, cada cosa tiene su ritmo: "todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar".
Después del reparador descanso, o del cansancio de trabajar con tanto calor, o simplemente de estar esperando que lo que tiene que pasar pase,  se me ocurre que este es un buen momento para revivir la unidad de nuestra pequeña comunidad, de renovar el amor y las ganas de vernos, para reconocernos, recordarnos, hacer nuevo lo viejo, y planificar juntos cómo podemos realizar los ideales y materializar las utopías. 
En todo lo que hicimos, lo que dejamos sin hacer, lo que hubieramos querido pero no se pudo, se esconden las semillas de proyectos y acciones para este año. 
Empecemos por agradecer, porque este año será MARAVILLOSO.

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